17 de julio de 2010

ETHOS, LOGOS Y PATHOS

En estos días se debate la historia de las relaciones públicas en convenciones, documentos y medios comunitarios. Como suele suceder en cada disciplina, hay una versión más o menos consensuada en la que los apellidos se repiten: Bernays, Lee y otros. Los recursos están al alcance para el interesado.

En este blog ya nos hemos referido ocasionalmente a algunos personajes o episodios que contribuyeron al desarrollo del arte de comunicar profesionalmente. Hoy quiero escribir algo sobre quien muchos destacan como el padre de la filosofía, aunque su sabiduría trascendió ese espacio y se aplicó a otras disciplinas. Estoy hablando de Aristóteles.

Quien haya estudiado siquiera tangencialmente la historia de las ideas políticas recordará aquello del hombre como ser sociable, una cualidad que destacó Aristóteles antes de fundamentar su concepción de la vida política en la sociedad griega.

En "The Public Relations Handbook", Allison Theaker y otros recorren algunos modelos de comunicación propuestos por distintos autores, y empieza por Aristóteles, quien hablaba del ethos como la naturaleza y cualidades del emisor del mensaje, el logos como la naturaleza, estructura y contenido del mensaje, y el pathos como la naturaleza, las emociones y los pensamientos del receptor del mensaje. Aunque parezca mentira, muchas organizaciones continúan comunicando sin tener en cuenta las emociones como parte de la decodificación que el público hará de su mensaje. Algo que el Estagirita pensó 2300 años atrás.

Al leer a Aristóteles podemos encontrar, por ejemplo, la siguiente opinión: "Se puede insertar toda una serie de apropiados parlamentos perfectísimos en cuanto a las ideas y a la dicción, y con todo, no lograr producir el efecto trágico verdadero".

El amigo lector recordará que una de las obras de Aristóteles fue la Retórica. En ella sistematizaba el arte de la oratoria, pero no como una forma de ocultar verdaderas intenciones, sino como un método para comunicar nuestras ideas de la mejor manera y llegar a la verdad. Estaba presente la inquietud frente a los sofistas, hombres que según Platón -maestro de Aristóteles- manipulaban la sabiduría para sus propios fines, y cobraban por ello, algo deshonroso a los ojos de esa época. De allí se deriva el término "sofisma" como una mentira dicha con un disfraz de verdad.

Es imposible resumir en un artículo la Retórica de Aristóteles; lo mejor que se puede hacer es recomendar su lectura, que no ha perdido vigencia y puede ser de mucha ayuda para el comunicador actual.

Sirvan estas líneas como un pequeño homenaje al padre de la filosofía.

No hay comentarios.: