5 de febrero de 2010

LOS DIEZ MEJORES CASOS DE CRISIS DEL 2009

En su blog "The Reputation Doctor", Mike Paul armó un ránking de los diez casos más resonantes de crisis en 2009, algo que a Daniel Valli seguramente le puede interesar. El primer puesto se lo lleva, como ya habíamos propuesto en este espacio, Tiger Woods.

"Los seis pilares de una excelente reputación incluyen sinceridad, honestidad, humildad, transparencia, rendición de cuentas y consistencia. Lamentablemente, Tiger falló con los seis en su matrimonio y su vida más allá del golf", afirma Paul, no sin destacar que las crisis de los deportistas se originan en factores que no tienen nada que ver con el deporte que los hace tan populares.

El segundo lugar del ránking de crisis es para el financista Bernie Maddoff, famoso por sus estafas multimillonarias a clientes de todo el mundo, incluida la Argentina, y condenado en junio de 2009 a 150 años de prisión.

El tercer puesto es para AIG, la aseguradora que pagó a sus ejecutivos unos bonos de premio de 165 millones de dólares mientras los contribuyentes de Estados Unidos, a través del gobierno, la sostenían para que no cayera en medio de la fenomenal crisis financiera global. Los bonos tuvieron que ser devueltos por sus beneficiarios, pero el daño a la reputación de AIG, ya castigada, estaba hecho.

Los otros siete son:

4) Goldman Sachs, otro de los protagonistas de la crisis financiera, cuyos directivos pidieron perdón por haber tomado malas decisiones que habían fogoneado la crisis. Después anunciaron un fondo de 500 millones de dólares para financiar a pequeñas empresas, pero el mensaje fue interpretado como pura cosmética para mejorar la imagen ante sus públicos. Habíamos hablado de ello en noviembre.

5) Kanye West, un cantante y productor de rap y hip-hop afroamericano que protagonizó un escándalo en la entrega de los premios MTV al cuestionar uno de ellos sobre el escenario.

6) Jon Gosselin, que protagonizaba un "reality show" con su mujer y sus 8 hijos por una cadena de TV estadounidense y cambió abruptamente de estilo de vida al pasar a una vida nocturna intensa y el divorcio de su esposa. El tema sigue dando que hablar en las noticias de Estados Unidos.

7) Mark Sanford, ex gobernador del estado de Carolina del Norte, un personaje que los argentinos conocimos bien por sus relaciones con una argentina en paralelo a su vida matrimonial, la cual terminó con el abandono de su esposa y sus cuatro hijos. Un escándalo en un contexto político entonces complicado para el Partido Republicano al cual pertenece el protagonista.

8) John Edwards, senador estadounidense y ex candidato a la vicepresidencia por el Partido Demócrata. En el mismo rubro de Sanford, estuvo implicado en un escándalo sexual por ser padre de un hijo y no reconocerlo, aunque más tarde tuvo que hacerlo obligado por las cada vez más comprometedoras circunstancias. Peor aún, su mujer estaba enferma de cáncer, lo cual hizo aún más negra la reputación del senador. Actualmente John Edwards es el político con peor imagen en los Estados Unidos.

9) Conrad Murray, el médico sospechoso de ser el verdadero responsable de la muerte de Michael Jackson por mala praxis en la administración de remedios para su cliente. Si bien la investigación judicial sigue su marcha, la opinión pública ya lo condenó, como acota Paul.

10) Silvio Berlusconi, el premier italiano envuelto en revelaciones sobre fiestas nada inocentes con mujeres entre las cuales había menores. Berlusconi enfrenta además una serie de cargos por evasión de impuestos, corrupción y soborno de jueces. Su esposa pidió el divorcio, por si hace falta aclararlo. De todas maneras, sus niveles de aprobación cayeron pero no tanto como hubiera podido esperarse, y a ello se refirió Toni Muzi-Falconi en el muy recomendable "PR Conversations" hace poco.

Como vemos, cinco de los diez casos enumerados se originaron en la vida privada de sus protagonistas, casi siempre por adulterio. Un delito que puede haber quedado en desuetudo, como dirían los abogados (es decir, que la costumbre ha llevado a no penar) pero que en términos de reputación puede ser demoledor. Un ejemplo más de las diferencias entre ética y ley a los ojos del público.

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