26 de abril de 2009

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA COMUNICACIÓN INTERNA

En este espacio hemos insistido siempre en la necesidad de que los jefes -eventuales líderes- y sus organizaciones escuchen al empleado y le reconozcan algo que va más allá de los fríos números. El contrato no solo es económico, sino también psicológico, y toda persona tiene una urgencia por ser valorada, aún con la simple escucha -que no es solo auditiva- de sus inquietudes y temores. El líder recibe una realidad y actúa para mejorarla, no se oculta de ella ni la menosprecia.

A este respecto, traigo aquí una oportuna nota que La Nación publicó en su suplemento Empleos sobre la inteligencia emocional. Dejo el link para que el amigo lector la recorra tranquilamente, pero cito un par de párrafos que me parecen de gran valor:

"En los años 90 se privilegiaron las competencias técnicas y la asertividad, el perfil de la persona muy segura de sí misma que no duda, no se equivoca. Pero a partir de 2001 las compañías se dieron cuenta de que esos líderes tenían muchas dificultades para relacionarse. Y empiezan a buscar personas más equilibradas y a valorar la IE, que trae de nuevo la necesidad de integrar la dimensión intelectual, emocional y social del ser humano, sin olvidar la espiritual. Todas estas capacidades son valiosas y deben desarrollarse de manera equilibrada para que las personas puedan relacionarse con los otros de manera constructiva", expresa Fernando Moyano, gerente de Capital Humano de Auren."

"Sin costo monetario, (Jorge) Fiszer (especialista en IE, investigador, docente y coordinador de Vistage Argentina) destaca la importancia de los reconocimientos cordiales para favorecer la motivación: "Los incentivos económicos, bienvenidos sean, pero no alcanzan. La gente valora mucho más el salario emocional, que tiene que ver con el buen trato; con que el líder sea muy cuidadoso cuando critica y muy eufórico cuando elogia".

Agregaría a lo último: Y que el líder, además de tener inteligencia emocional, sea creíble. No basta con que elogie en coloridos términos a sus colaboradores, o les diga que los valora y los escucha, si estos no le creen debido a actitudes que ponen en duda esas palabras. La confianza, condición "sine qua non" de la buena comunicación, se puede quebrar en solo un día, una hora o cinco minutos. La inteligencia emocional también está ligada a una inteligencia ética, que busca lo bueno porque es bueno, y que además ve en ello lo conveniente.

2 comentarios:

Juan Pedro dijo...

Nunca he creído en los líderes. Siempre he intuido que tienen fecha de caducidad, como algunos alimentos. Tampoco creo en los inteligentes, ni en los valientes, ni en los sabios...
Pero sí creo en el liderazgo, en la valentía, en la inteligencia, en la sabiduría. Estas cualidades son caprichosas y, a menudo, posan sus alas en las almas de las personas más insospechadas. De tal manera que es posible que alguien a quien la mayoría califique de tonto pueda tener un juicio lleno de sabiduría, o un hombre tímido y apocado pueda ser alguna vez el más increíble de los héroes.
También creo en la Inteligencia Emocional y en todo lo positivo que conlleva. De la otra Inteligencia, la que se mide por extraños cocientes, no me fío ni un pelo desde que me topé con personas inteligentísimas que albergaban, desgraciadamente, altas dosis de maldad.
Es de agradecer que nos recuerdes que la Inteligencia Emocional es fundamental en la Comunicación Interna. Qué digo: en la misma Vida.

Ignacio Duelo dijo...

Es un tema muy interesante, Juan Pedro. Me he preguntado más de una vez: ¿Es realmente inteligente el que se decide por usar esa inteligencia para el mal? ¿Es esa una opción inteligente? A mi modo de ver, el bien y la verdad están inseparablemente unidas, y entonces quien es inteligente busca el bien objetivo. Y entonces: ¿los grandes malvados de la Historia eran inteligentes o carecían de inteligencia emocional, que tiene un costado ético? En fin, nos remontamos a cuestiones filosóficas que no son objeto de este espacio, pero están presentes, las veamos o no, en todas las disciplinas.