20 de marzo de 2009

LA COMUNICACIÓN POLITICA EN LA ERA DEL 2.0

El amigo lector habrá visto que en este espacio toco de vez en cuando algunos temas de comunicación política. Dado que mi primera pasión fueron las Ciencias Políticas y que después me volqué a la comunicación, es una forma de unir las dos disciplinas por medio de reflexiones sobre el uso de la comunicación en la política.

Entre mis muchas suscripciones en Bloglines, puedo recomendar algunas en español sobre esta especialización: Política 2.0, de Lucas Lanza, Comunicación Política, de la española Ana Polo,y Comunicación Electoral, de MAS Consulting. En ellos encontré un material que paso a comentar.

Hace unos días Ana comentaba que el presidente estadounidense Barack Obama está insistiendo en los videos como medio de comunicación con sus diversos públicos. Ella se refería, puntualmente, a la necesidad de convencer al electorado de que su plan frente a la crisis económica es mejor que la postura de los republicanos, a quienes muestra como un partido sin plan. En cierta manera, es un recurso digno de tiempos preelectorales, y nos refiere a aquello de la campaña permanente, algo que ya hemos comentado por aquí.

En el mismo rumbo, Comunicación Electoral menciona cómo Obama recurre al video para hablarle al pueblo iraní, al cual viene tratando de persuadir de que Estados Unidos no es un país belicoso y enemistado con ellos, sino abierto al diálogo sincero.

Lucas Lanza ofreció en su blog (y también en el recomendable sitio de la Sociedad de la Información para las Américas) una buena presentación de su autoría sobre la evolución de la comunicación política y su adaptación al nuevo mundo de los medios comunitarios, que he traído hasta aquí.


¿Cómo se aplica la comunicación electoral 2.0 en la Argentina actual? Si lo juzgamos por las últimas elecciones en Catamarca, muy poco. Pero esa muestra es representativa, desgraciadamente, de una Argentina, frente a la cual encontramos al electorado porteño, y hasta cierto punto de provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe.

Como es evidente, las campañas electorales en la mayoría de las provincias argentinas siguen basándose en una estructura tradicional de actos callejeros y propaganda televisiva y radial, a lo que se suma la relación con los medios, con mayor o menor grado de acentuación en ciertos temas. Y no porque no haya voluntad de hacer algo más moderno -por decirlo de alguna manera-, ya que esas campañas están a cargo, muchas veces, de consultores que conocen bien las nuevas herramientas. Ocurre que las vías directas y unidireccionales siguen siendo más efectivas para un público menos desarrollado en un lenguaje 2.0.

En este momento, como podrán observar en el margen derecho, mi lectura sobre comunicación está dedicada al último libro del cordobés Mario Riorda junto a Ismael Crespo. Riorda fue el director de campaña, justamente, del candidato vencedor en la última elección en Catamarca. A modo de anticipo, los invito a leer una interesante entrevista que le hicieron hace un año y medio sobre la personalización de la comunicación política.

Actualización: En su blog, Cristina Aced comentó la tesis de Germán Angeli sobre la comunicación política en Internet.

1 comentario:

ELIANITA!!! dijo...

Uno de los factores que incidieron en Internet 1.0, fue el hecho que apenas estaba iniciando el conocimiento del servidor, es decir, habían pocas actualizaciones en las páginas, pero hay que tener en la cuenta que también eran pocas las casas en las que había un computador y mucho menos acceso a Internet, además el conocimiento estaba impartido en pocos focos de enseñanza, sobre todo en universidades y empresas.
En contraste, tenemos que Internet 1.0 que inicio en 1994 y que va hasta 1997, con tecnologías html, y lenguaje hipertexto,y su versión mejorada, Internet 2.0, creada en 1996, con avances notorios a partir del 2003.

A diferencia de Internet 1.0, la versión 2.0, por así decirlo es la representación de la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones web, enfocadas al usuario final. La Web 2.0 ha sido considerada como una actitud y no precisamente una tecnología.