11 de octubre de 2008

EL RUIDO EN LA COMUNICACIÓN


El lector atento habrá observado que mi lectura de comunicación está ocupada en estos días por David Berlo, un clásico del rubro. En "El Proceso de la Comunicación", la obra en cuestión, este autor analiza entre otras cosas cuáles son los factores que generan "ruido" en la comunicación. Es decir, qué es lo que impide que el receptor de nuestro mensaje lo interprete como nosotros (emisores) queremos.

Si tomamos como premisa que toda comunicación tiene una fuente, un mensaje, un canal y un receptor, cada uno de ellos contiene ciertos elementos que hay que tener en cuenta cuando hablamos de la "fidelidad" de la comunicación, o sea, de la coincidencia en la interpretación del receptor y la intención de la fuente.

La fuente tiene cinco cualidades que si fallan llevarán inevitablemente a que la comunicación esté contaminada con ruido. El amigo lector puede verlas también en el cuadro que acompaña estas líneas, el cual he extraído del muy buen portal de comunicación Infoamérica:

1 - Habilidades en la comunicación: Todos tenemos una mayor o menor facilidad para comunicar lo que pensamos, queremos o sentimos, y ese es el primer paso para poder hacerlo.

2 - Actitudes: No es lo mismo tener una predisposición favorable a nuestro interlocutor o a lo que tenemos para decir, que desfavorable. Esto reconoce muchos matices.

3 - Conocimiento: El dominio del tema, sea del rubro que sea, es una variable fundamental. Quien trabaja comunicando en organismos científicos, por ejemplo, es muy consciente de esto.

4 - Sistema social y cultural: El emisor o fuente se sitúa siempre en determinado lugar de la sociedad, y esto marca su mensaje.

En cuanto al mensaje, segundo elemento de la comunicación, Berlo menciona tres partes de él que en realidad forman un compuesto determinante para la fidelidad de la interpretación: contenidos, tratamiento de esos contenidos y código utilizado para comunicarlos. Cuando hablamos de código nos referimos a un montón de variables: nuestros gestos, nuestro tono de voz, nuestra expresión facial, nuestro estilo de redacción y muchos más.

El tercer elemento es el canal, y aquí Berlo nombra a los cinco sentidos, que por supuesto también condicionan la fidelidad de la comunicación. Si falla la vista, mal podremos elaborar una identidad visual, por ejemplo.

Por último, el cuarto componente de la comunicación es el receptor, que es el que le da el sentido último al mensaje, como ya hemos dicho en otras ocasiones. Encontramos en él los mismos elementos que mencionábamos en la fuente de la comunicación: actitudes, habilidades comunicativas, conocimiento y sistema social y cultural.

Todos estos factores no pueden ser tomados aisladamente, ya que la comunicación es un proceso y un sistema en el cual las partes cobran su sentido último junto a todas las demás. Su distinción es de alguna manera artificial, con el objeto de analizar lo que ocurre cuando el mensaje que queríamos hacer llegar no llega, o llega mal.

Por supuesto, todos esos elementos se dan también en la comunicación de las organizaciones. La mayor o menor transparencia de una organización, por ejemplo, es una actitud que a la vez condiciona la actitud del receptor. Es decir, todo el resumen teórico que he traído aquí del análisis de Berlo se aplica a la comunicación interpersonal, pero también a la institucional, y por supuesto a la introspectiva, o sea, a la que todos mantenemos con nosotros mismos en innumerables momentos del día.

¿Qué puede haber pasado, entonces, que esta persona no nos entiende o reacciona de esta manera? La respuesta está en alguno de los factores que hemos enunciado.

1 comentario:

Senior Manager dijo...

Interesante enfoque... Pienso que lo que sucede es que también hay ruidos en la comunicación que no se oyen, pero están allí bloqueando o distorsionando el mensaje...
SM