14 de marzo de 2008

LOS BEBÉS TAMBIÉN COMUNICAN

Encandilado como estoy por el nacimiento de mi primer hijo varón, Pedrito, el domingo pasado, voy volviendo lentamente a cierta normalidad, y regreso pues a este espacio.

Dado que este es un blog de comunicación, hoy quiero escribir un poco sobre las lecciones del útero, tal como les llama Flora Davis en su obra: "La Comunicación No Verbal". En ese libro, encontramos que el bebé es capaz de oír durante toda la segunda mitad del embarazo, y esto deja huella en él, a tal punto que ciertos experimentos que reproducían las condiciones de escucha del vientre materno producían cierto efecto en niños mudos.

Los niños desarrollan todo un código de comunicación no verbal, por ejemplo a través de la sonrisa, que puede ser defensiva y sigue siendo usada en la adultez. Aún más, se ha comprobado que los bebés pueden sentir sonidos en el vientre materno unas semanas antes de haber desarrollado el órgano del oído. Es decir que tienen un sentido adicional que de alguna manera recibe los sonidos.

Es asombrosa la forma en que los bebés se hacen entender antes de aprender a hablar. Su expresividad se demuestra a través de un código compartido con los padres, basado en el movimiento más que en el habla.

El famoso violinista Yehudi Menuhin atribuía parte de su talento al hecho de que sus padres siempre habían estado cantando y tocando música cuando él estaba en el vientre de su madre. Hallé este dato en un artículo de una terapeuta de música prenatal, llamada Giselle E. Whitwell, cuya lectura recomiendo.

Un editorial de una publicación de la Sociedad Argentina de Pediatría también se refiere al efecto benéfico que la música tiene en el feto. Más precisamente, suele citarse el "efecto Mozart", en estrecha conexión con la musicoterapia.

En lo que a mí respecta, no olvidaré el día en que nació Sofía, nuestra primera hija. Me la dieron en brazos, toda llanto, en la neonatología, y empecé a cantarle la misma canción que le cantaba cuando estaba en la panza de Paula. El efecto fue inmediato. Con esa expresión tan particular que tiene un recién nacido, hizo silencio y escuchó mi canción. El domingo pasado se repitió la situación: Una vez que tuve a Pedrito en brazos, también lloroso, le empecé a decir: "Pedrito" con el mismísimo tono paternal con que se lo decía durante el embarazo. También dejó de llorar.

Tanto Sofía como Pedro me habían reconocido, no aún como su papá sino como alguien familiar a quien habían percibido ya en la panza de su mamá. Su respuesta fue la tranquilidad después de la situación más estresante que vive un ser humano en su vida: el nacimiento.

La foto que ilustra estas líneas es de Valentina, nuestra segunda hija, a las pocas semanas de haber nacido. En breve retomaré mis reflexiones sobre la comunicación en el ámbito de las organizaciones.

13 comentarios:

ALTA IDEA / Img & Cñ. dijo...

Hola Ignacio!

Ante todo felicitaciones por tu hijo varón. Desgraciadamente tendremos otro cuervo más en el país! jeje!
Un abrazo!

Eduardo Cano

Ignacio Duelo dijo...

Gracias Eduardo, está pendiente ese encuentro cuando andes por acá.

Iván Pino dijo...

Muchas felicidades, Ignacio. Esto sí que es una gran noticia.

Ignacio Duelo dijo...

Gracias, Iván, un saludo desde Buenos Aires.

Silvia mv dijo...

Me ha extrañado ver publicado este hecho de tu nueva paternidad en tu blog profesional, antes que en el personal.

Permíteme felicitarte en este.

Es preciosos Pedro, mucha salud.

Ignacio Duelo dijo...

Gracias, Silvia. La verdad es que cada persona es una sola, y en ciertos momentos hay que mostrarla en todos los ámbitos. Ya has visto que distingo claramente los dos blogs, pero el nacimiento de un hijo merece compartirse con todos los lectores y me llena de felicidad.

Se me ocurrió que una forma de meterlo en este mundo de la comunicación era dando algunos apuntes de, justamente, su estilo de comunicación, que es interesantísimo y no sujeto a convenciones.

Aquí lo tengo, durmiendo mientras escribo.

intoku dijo...

Muchísimas felicidades por el nacimiento de tu hijo. Si todo va bien, viviré esta experiencia el próximo mes de Octubre.

Saludos,

Intoku.

Juan Pedro Molina Cañabate dijo...

Como decimos en España, este niño vendrá con un pan debajo del brazo. Enhorabuena por el nacimiento y por tener una nueva luz. Un fuerte abrazo.

Ignacio Duelo dijo...

Gracias, Juan Pedro, su abuelo es español, así que tiene sangre ibérica en sus venas.

Intoku, gracias por el saludo y que tengas muchas sonrisas en octubre. El momento en que ves asomar a tu nuevo hijo de la panza de su mamá es indescriptible con limitadas palabras.

Marta Reguero dijo...

leí tarde esta entrada y me fascinó ver cómo has introducido este paréntesis tan ajeno al mundanal ruido de la comunicación profesional pero a la vez tan relacionado puesto que la comunicación está en todas partes y es la razón de los vínculos más valiosos entre las personas. precioso y muy interesante. ENHORABUENA.

Ignacio Duelo dijo...

Gracias Marta. Los bebés inspiran reflexiones insospechadas.

Benito Castro dijo...

¡¡ F e l i c i d a d e s !!

Benito Castro

Ignacio Duelo dijo...

Gracias Benito, no he tenido tiempo de escribir mucho últimamente, pero siempre sigo tu blog a través de Bloglines.