15 de enero de 2008

VÍAS VERDES

Hace un año, o más, me cansé del estado de suciedad que presentaba la estación donde me tomo el tren para ir a trabajar, y envié un e-mail a TBA (Trenes de Buenos Aires), que es la concesionaria de la línea Mitre. Me respondieron con una promesa de limpiar toda la estación en breve. Hoy, todo sigue tan o más sucio que en aquella ocasión, y además he empeorado mi opinión de la empresa debido a la promesa incumplida.

Esta mañana recordaba aquello y pensaba en lo sencillo que sería para la empresa TBA (es decir, una de las llamadas "privatizadas" que hoy no gozan de alta popularidad entre los usuarios y acaba de aumentar sus tarifas) ponerse a la cabeza de una limpieza general de todas sus estaciones y alrededores, junto a alguna ONG dedicada al medio ambiente que actuara como garante. TBA exhibe en su sitio web algunas iniciativas de responsabilidad social, pero están poco desarrolladas (excepto la llamada Operación Salvavidas) y no hay en ellas ninguna referencia a un valor tan importante para una compañía con alta presencia en el espacio público, como es la ecología.

La campaña que se me ocurre podría incluir, además de las tareas de limpieza, la educación de los usuarios para que ese estado reluciente se mantuviera en el tiempo. Esto podría hacerse con folletos entregados junto con el boleto en ventanilla, y afiches en los vagones en los que se darían consejos al respecto (el viaje supone a usuarios cautivos que leen lo que les llama la atención para matizar el aburrimiento). Incluso podría sumarse una mascota que encarnara el valor "ecología" en los trenes, y diera recomendaciones a los usuarios para no ensuciar las vías ni los alrededores de las estaciones, donde suele haber espacios verdes convertidos en baldíos y a veces en basurales. Está claro que sin la colaboración ciudadana la limpieza duraría un suspiro.

La repercusión periodística sería inmediata, toda vez que las causas ecológicas gozan de mucha difusión. Además, TBA podría lanzar un blog sobre el tema al cual se accedería desde su propio sitio, pero también a través de una dirección propia. Allí podrían levantarse testimonios de usuarios y de miembros de la ONG que quisieran relatar sus opiniones sobre la limpieza de las estaciones.

El material gráfico abundaría, dado que una campaña de estas características tiene un gran impacto visual. El contexto social también ayudaría, pues la suciedad en el espacio público es, desde hace varios años, una de las principales preocupaciones de los habitantes de Buenos Aires.

Por último, el costo no debería ser demasiado elevado, pues tan solo se trata de levantar todos los papeles y desechos que se observan a simple vista sobre las vías y sus adyacencias. No se requeriría ningún apoyo publicitario ni ningún evento de alto vuelo, pues se trata de información muy "prenseable". Con un cronograma prolijo para las 98 estaciones que administra TBA en las líneas Mitre y Sarmiento, la campaña podría cumplirse a lo largo de un año con metas parciales de unas ocho o nueve estaciones por mes, y tener presencia en los medios mediante gacetillas originales que llamaran la atención de los periodistas con, por ejemplo, una simbólica franela de regalo.

Todo esto viene a cuento de un usuario como este servidor, que se queja de la suciedad y recibe una promesa incumplida que empeora las cosas. Detrás de esta mala relación de la empresa con su público, hay una oportunidad para encontrar una cualidad nueva en la marca TBA, tan castigada en el escenario público. Una cualidad que ya no pasa por las tarifas o la calidad de transporte, sino por el valor del medio ambiente.

Tras un problema siempre hay una oportunidad.

1 comentario:

dmatias dijo...

Impecable el post. Coincido 100% en que las empresas privadas necesitan mejorar sus espacios públicos y que este tipo de acciones podría mejorar la calidad de vida de todos.