28 de noviembre de 2007

LA CONVERSACIÓN NOS PIDE PRESENCIA

En la Web 1.0, el paso a una cultura digital fue dura y prolongada para muchos actores del escenario público. Hoy en día, el Vaticano, por citar solo un ejemplo, tiene un sitio web en seis idiomas, que es visitado por millones de personas en todo el mundo. En él pueden encontrarse encíclicas, una oficina de prensa en línea o fotos de la Guardia Suiza, por citar solo algunas secciones del sitio.

Pero la Web 1.0 ha quedado atrás, o va quedando, y surge la denominada Web 2.0, que hace de los medios comunitarios su sello distintivo. Internet ya no es un monólogo de quien ofrece contenidos al público visitante, sino una conversación entre éste y aquél, que supone una relación más equilibrada y menos asimétrica en la posibilidad de expresar opiniones o generar contenidos. Blogs, wikis, foros, videos, encuestas, comunidades y chats entre las organizaciones y sus públicos inundan la Red, y lo que no explicamos es explicado por otros.

Todos los actores del escenario público deben tomar debida nota de la necesidad de sumarse al nuevo intercambio, y es a los comunicadores a quienes toca "evangelizar" sobre esta tendencia histórica. Tenemos la oportunidad inmejorable de escuchar a quienes antaño nos oían y comentaban sus reflexiones con el vecino, el amigo o el almacenero de la esquina. El control del mensaje, dicen, se ha perdido. ¿Se ha perdido? Más bien diría yo que ha cambiado de matiz.

Ya no podemos tener el monopolio de las versiones públicas sobre algo, y los intermediarios y decodificadores se han multiplicado. Pero antes no teníamos la oportunidad de escuchar nosotros a nuestros críticos, nuestros públicos y nuestros defensores.

De repente el escenario se ha vuelto más complejo, pero a la vez requiere nuestra presencia para reducir esa complejidad y darle un cauce que corra parejo con nuestras metas. La transparencia se hace una cualidad sobreentendida en un mundo en el que todo se sabe y se comunica, nos guste o no. Un empleado disgustado, un cliente resentido o un competidor camuflado tienen a mano ahora recursos que antes no tenían, y pueden generarnos una crisis en cuestión de minutos. Pero a la vez, tenemos medios para escucharlos e invitarlos a expresarse, para darles respuesta y cumplir la promesa de nuestra marca, de manera tal de reforzarla y ganar con los medios comunitarios en confianza y eficiencia.

Con o sin nosotros, la conversación ha comenzado.

2 comentarios:

Benito Castro dijo...

enso, es la coordinación, tarea propia del comunicador. Él7ella se enfrenta a un enorme volumen de información, cada vez mayor, debido al desarrollo de la web 2.0 y la apertura e incremento de las opiniones libres. Saber qué se dice, enviarlo al departamento adecuado y tomar decisiones son tareas propias de la coordinación, clave en la etapa 2.0.

Abrazo.
Benito.

Benito Castro dijo...

Digo ( porque el comentario ha quedado cortado) que la coordinación es clave en las tareas del comunicador; de el o de ella, ya que nos enfrentamos a un enorme volumen de información...(LUGEO YA SIGUE EL COMENTARIO ANTERIOR...)