23 de octubre de 2007

GAVIOTAS NO, PALOMAS SÍ

Hace unos días encontré por ahí una lista de "nuevas palabras" para el 2007, en lo que a jerga de oficina se refiere. Estaba en inglés, y extraje tres términos más relacionados con la comunicación interna, que queramos o no, también transita estos carriles:

1 - Blamestorming: Obvio juego de palabras con la expresión "brainstorming", pero con otro significado: Reunirse en grupo para discutir por qué no se cumplió con un plazo de entrega o falló un proyecto, y quién es el culpable.

2 - Gerente Gaviota (Seagull Manager): Un gerente que irrumpe, hace mucho ruido, habla de todo, y después se va.

3 - Cube Farm: Una oficina llena de cubículos.

Estas tres humoradas me dan pie para reflexionar sobre la importancia de generar una buena intercomunicación en los microcosmos de la organización. Es decir, en las oficinas, en los grupos de trabajo, en los pasillos.

Esta es una tarea más que tiene un área de Comunicación Interna, y es quizás la más difícil. Vale decir: Podemos trazar las mejores planificaciones y estrategias globales, segmentándolas por públicos y cumpliendo plazos y objetivos parciales, pero esto puede chocar con la cruda realidad de un grupo de personas que no desean trabajar juntas, no se agradan o simplemente ni siquiera se saludan.

A este respecto, es sorprendente la influencia que una sola persona puede tener sobre su ambiente de trabajo, en sentido positivo o negativo. Los liderazgos se hacen sentir con el solo hecho de un buen ejemplo, sin necesidad de reuniones o palabras grandilocuentes. El sentido del humor, la escucha silenciosa, la empatía, la comunicación no verbal, tienen un poder más fuerte del que muchas veces se cree.

¿Qué puede hacer una organización con esto? Tener corresponsales, evangelizadores, embajadores que actúen como nexo entre un área o un grupo y Comunicación Interna, y que transmitan los valores de la organización y actúen como un "acondicionador de aire", es decir, como generadores de buen clima, de la forma más natural y más hábil posible. Hablamos aquí de organizaciones grandes y medianas, porque en una empresa de 20 personas la cosa es más sencilla, aunque los problemas son similares solo que en dos o tres grupos en lugar de 100.

McDonald's acaba de implementar un programa de comunicación interna basada en "embajadores de marca". Mi comentario apunta en esa dirección, pero referida al aspecto emocional del trabajo cotidiano. Esta empatía, esta escucha, deberían ser llevadas a cabo por los jefes de cada área, pero la experiencia y el sentido común me llevan a sospechar que un corresponsal puede ser más eficiente que un jefe más preocupado por sus propios problemas.

Un corresponsal es alguien que ya está dentro de un grupo o área determinada, y es elegido por los encargados de la comunicación interna. No puede ser ni una gaviota ruidosa como la que mencionábamos en la introducción, ni un águila que mira todo desde arriba y desde lejos sin acercarse. Debe ser una paloma que vuela bajo, se mezcla con sus prójimos sin perder la lucidez, y comunica los mensajes emocionales que tiene que comunicar, aún sin hablar.

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