31 de octubre de 2007

CÓMO SE CONSTRUYEN LAS NOTICIAS

Hace más tiempo del que me habría gustado que publiqué en el margen derecho, en "Mi Lectura Actual", la portada de este libro. Esta obra, "Cómo se construyen las noticias", es de recorrido ágil y sencillo para quien ya viene imbuido de un espíritu periodístico y pretende tan solo repasar algunos conceptos.

Raúl Clauso, su autor, es un periodista de temas económicos que ha pasado por varias publicaciones, entre ellas todos los diarios financieros. En esta ocasión, presenta una descripción de todas las etapas que atraviesa una noticia, desde que toma entidad de tal hasta que es incluida en una edición. Su lectura es de mucha utilidad para quienes se inician en la peculiar profesión de periodista, y también para aquellos que deben trabar relaciones fructíferas con los cronistas y necesitan entender a fondo sus necesidades formales y de contenidos.

Un problema que suele acaecer en las relaciones con la prensa, cuando no son llevadas de la mejor manera, es que muchas consultoras u oficinas de prensa envían un mensaje masivo con la gacetilla de turno, y acto seguido llaman impiadosamente a cuanto periodista se les cruza por la mente para pedirles que escriban sobre lo que les han enviado. Cuando esto se vuelve reiterado, la relación se resiente y el periodista deja de abrir los correos que vienen de ciertas direcciones, bien porque presupone que lo que le envían no tendrá interés para él, o bien porque directamente jura indiferencia eterna -cuando no odio- a quien insiste en molestarlo en horas de cierre.

El trato con la prensa exige cierto entendimiento cabal de los horarios, los estilos y las necesidades de los medios. "Venderle" una noticia a un medio (en inglés usan el verbo "to pitch") no es coser y cantar, como piensan a veces los jefes de los atribulados encargados de las relaciones con la prensa. Se requiere una cierta noticiabilidad de esa información, un concepto que Raúl Clauso explica acabadamente en su obra, además de describir todo el camino que sigue esa noticia hasta su publicación, y los filtros objetivos y subjetivos que debe pasar.

Este libro, que es un pequeño manual de orden eminentemente práctico, no agregará mucho al experimentado "prensero", y mucho menos a quien antes de ejercer como tal ha trabajado de periodista, pero no vendrá mal tenerlo a mano en la estantería. Para los estudiantes, es imprescindible.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.arantxameridainteriorismo.com/

Benito Castro dijo...

A mi, estimado Ignacio, hay una cosa que me fascina y que no sé si trata el libro del que hablas. Y es la celeridad de los acontecimientos, que todo lo inunda. No sé, en ese sentido, en qué medida la gente (periodistas en este caso) no se acostumbra a ser objeto de envíos masivos de notas de prensa (que a veces necesitan) o de la llamada de alguien que se puede llegar, incluso, a convertir en una especie de amigo o confidente. Todo ello en un vertiginoso paso de las horas. ¿Da tiempo a pensar: 'no quiero saber nada de este jefe de prensa o portavoz, realmente puede prescindir de lo que reiteradamente le envía? No olvidemos que la información es el alimento del periodista. Por aquí por España al menos, una especie de dicho afirma: "más vale que sobre que no que falte".

Un abrazo.

Casimiro López dijo...

Voy hacerme con el mencionado libro, no sin antes dejarte el comentario de quienes tenemos que bregar con la "ingrata" actividad de vender una noticia. Las relaciones con la prensa muchas veces se llevan a cabo con unos "jefes" que apenas conocen la mecánica del oficio de periodista, y mucho menos de las necesidades que tiene un medio.
No obstante creo que el problema siempre radica en que quieren ver el resultado en papel. Para muchos jefes que aparezca la información en un medio escrito es ya la victoria. No se dan cuenta de que en el mundo de la comunicación hay otros medios, radio, televisión, internet, tan receptivos como lo puede ser el papel.

Ignacio Duelo dijo...

Además, Casimiro, el hecho de que una noticia salga en un medio no garantiza el impacto de ella, pues depende de las circunstancias, el contenido, la forma y las variables que conocemos los comunicadores. Tengo pensado escribir algo sobre esto.

Benito, yo creo que para un periodista es bueno recibir información de sobra, es verdad. Quizás lo verdaramente molesto sea recibir llamados que insisten en publicar algo que no es de interés para nadie excepto para su difusor. Lo que escribiste en tu blog sobre las velocidades según el medio es interesante.