28 de agosto de 2007

VENI, VIDI, VICI

La comunicación como disciplina surgió en el siglo XX. Durante la historia de la humanidad, los gobiernos habían desarrollado cierta comunicación involuntaria, porque como bien sabemos, todo comunica aunque uno no se dé cuenta.

Pero hubo algunos personajes que prematuramente advirtieron la importancia que tenía para el logro de sus metas una buena comunicación con el público. Maquiavelo fue uno de ellos, como ya hemos apuntado, y fue el primero que hizo un esbozo de análisis sobre este tema. Antes de él, podemos hallar diferentes protagonistas de la historia que parecen haber tenido cierta conciencia de lo que hablamos. Julio César es un ejemplo de lo que queremos decir.

En sus "Comentarios", donde relataba las batallas que lo llenarían de fama y le traerían el poder, se preocupó por explicar sus ambiciones de gobernar el Imperio, que llegaron a Roma y causaron terror en sus enemigos, como él mismo afirma en uno de sus textos.

Su estilo narrativo fue novedoso. No escribió en primera persona, como era de esperar, sino en tercera, con lo cual utilizaba el recurso literario de situarse junto al lector para observar los acontecimientos. Una forma antigua de lograr la identificación del pueblo con él mismo.

Julio César marchaba con sus ejércitos a pie y con la cabeza descubierta, como cualquiera de sus soldados. Todo un líder. Fue autor del parte de guerra más corto de la historia: "Veni, vidi, vici" ("Vine, vi , vencí"). Este parte fue el resultado de una batalla de resolución demasiado sencilla para las huestes del líder romano.

Cuando volvía de una batalla, organizaba desfiles que incluían a los prisioneros -el famoso Vercingetórix fue uno de ellos- para que el pueblo viera al ejército triunfante y se identificara con él. En los juegos que se celebraban en el Coliseo, su imagen era llevada en procesión con las de los dioses, y había mandado hacer una estatua suya que decía al pie: "Al dios invicto".

Cuando pasó a ser cónsul en Roma (59 a.C.), quiso que se hicieran copias de las actas del Senado y que se colgaran en las paredes de la ciudad. Se llamaban "Actas Diurna".

Julio César vivió entre los años 100 y 44 antes de Cristo, y en él podemos encontrar el perfil de un gran comunicador, en sus actos y en sus escritos.

1 comentario:

Fabián dijo...

Curioso, Ignacio. No había visto este artículo tuyo y hemos coincidido en el tema.