26 de julio de 2007

LA FAMILIA ES LO PRIMERO

Hace unos meses, la consultora de PR Ragan Communications, que ya editaba algunas publicaciones gratuitas, puso en línea a disposición un ambiente de consulta permanente y comunicación con otros profesionales afines. El sitio, My Ragan.com, dispone de varias herramientas, como ser blogs, foros, perfiles, grupos afines y otros, mediante los cuales cualquiera de nosotros puede acceder a relatos, artículos o diálogos con otros colegas.

Además, también hay en línea materiales gratuitos de consulta. A modo de ejemplo, traigo a ustedes una selección algo desordenada de los 61 consejos que la consultora ofrece para armar una buena revista interna dirigida a los empleados.

- Aplicar técnicas de "focus groups" para conocer los intereses de los lectores.
- Puntualizar temas que serán cubiertos y temas que no lo serán.
- Asegurarse de que exista una política escrita, firmada por la máxima autoridad. Este documento será un arma más tarde, cuando la gente cuestione lo que estamos haciendo.
- Agradecer a todos los involucrados en cada edición, por escrito y con copia a sus superiores.
- Si una palabra larga y una palabra corta dicen lo mismo, usar la corta.
- Evitar los "clichés" o lugares comunes.
- Los títulos de una publicación tienen un propósito: decirles a los lectores de qué se trata el artículo, de manera que puedan decidir si quieren o no leerlo.
- Usar bajadas que sinteticen la historia.
- Publicar historias en primera persona.
- Publicar cartas de lectores y homenajes.
- Intentar con acertijos, juegos y tests.
- Apelar a columnistas invitados.
- Mostrar el rol de la organización en la sociedad.
- Publicar relatos de celebraciones o eventos importantes.

Agrego un consejo fundamental a mi modo de ver:

- No superponer contenidos con la Intranet.

La revista interna, o house organ o newsletter o como quiera llamársele (aunque mis preferencias siempre apuntan al uso del español, que se basta por sí solo), debe ser independiente de la Intranet, y complementario de ella. No está mal usar ambos canales para comunicar ciertos mensajes clave, pero si el público llega a percibir que la revista no agrega gran cosa a lo que ya recibe por medio de otros canales, la publicación impresa irá a parar a un cajón o será usada como mantel para el almuerzo de ese mediodía.

Por último, la gran ventaja de la revista interna es el hecho de que el lector puede llevarla a su casa. Por ello, es necesario tener siempre en mente a la familia del empleado como público adicional, y pensar secciones destinadas a ella.

Así como el empleado es emisor de nuestros mensajes a su familia, ésta influye de manera decisiva en el estado de ánimo del empleado con respecto a nuestra organización. Si éste llega a casa y encuentra a su hijita en el suelo pintando un dibujo del edificio donde trabaja, tal vez eso lo predisponga mejor, aunque sea inconscientemente, con el lugar con el que creía tener una relación puramente centrada en un sueldo mensual y en alguna sonrisa perdida por ahí.

Para terminar, vuelvo al principio de estas líneas y recomiendo una visita al sitio mencionado. Siempre es bueno saber de qué se habla en otros lares. Actualizo anunciando que ahora han puesto a disposición de los usuarios un portal de videos semejante a You Tube, pero para los comunicadores.

5 de julio de 2007

JEFE Y LÍDER

A través del excelente blog Comunicación Interna, de María Gil-Casares Gasset, he accedido a un artículo muy bueno sobre las cualidades que se piden actualmente en un jefe. No citaré el texto, ya que está reproducido en la fuente mencionada.

Todo lo que quiero decir es que cada día se me hace más clara la necesidad de una inteligencia emocional elevada en un jefe, o mejor dicho, en un líder. La diferencia es que la definición de líder comprende ese tipo de inteligencia, mientras que son muchos los jefes que no la tienen.

Existen muchos jefes llenos de inteligencia de números, o inteligencia práctica, o inteligencia lingüística. Pero a la hora de comunicarse con sus subordinados, la más importante es la emocional.

Un jefe debe adaptarse a las personas con las que trabaja, no para igualar hacia abajo en el caso de que los note necesitados de ciertos recursos, experiencias o ideas, sino para lograr que sus objetivos se cumplan con mayor eficiencia. La comunicación interpersonal ocupa el centro de la escena en un proyecto que inevitablemente es común a todos quienes trabajan dentro de un mismo grupo, aún cuando no exista otra afinidad entre ellos más que la casualidad o infortunio de tener que trabajar juntos.

Los mejores proyectos pueden naufragar cuando falla la comunicación entre el jefe y sus subordinados. Si estos no ven en aquél comprensión, disposición a la escucha, sensibilidad ante sus inquietudes, coherencia entre el decir y el ser, y autodominio de sus propias emociones, seguirán viéndolo siempre como un jefe, pero nunca como un líder. Luego, la motivación de esas personas serán la obediencia legal o la compensación monetaria, pero no la identificación con las metas y valores de su organización, que según Katz y Kahn es la más efectiva de las motivaciones.

Si las personas se identifican con los valores, las palabras y las acciones del líder, todo será más fácil, porque aquellos irán más allá de sus meros intereses y superarán lo razonable en aras de un compromiso con una persona que los identifica.

Actualizo con un artículo que encontré en La Nación, en la misma línea de lo escrito en este espacio.