16 de marzo de 2007

CONÓCETE A TI MISMO

Ya ha pasado medio siglo, o más, desde que se empezaron a hacer estudios sobre el inconsciente de las personas, a fin de conocer sus gustos ocultos, esos que determinaban sus decisiones finales sobre productos y servicios que se les ofrecía.

Una obra pionera, en este sentido fue “Las formas ocultas de la propaganda” (“The hidden persuaders”, en el original), de Vance Packard. Este autor norteamericano recorre las diversas formas de marketing que se armaron sobre la base de la investigación motivacional.

El libro, que no tiene desperdicio, ofrece casos sorprendentes. Uno de ellos es el un hombre que bajo los efectos de la hipnosis recitó palabra por palabra un aviso publicitario que había visto más de 20 años atrás, y que lo había hecho un cliente fiel de una marca de autos.

Otro caso analizado es el de las amas de casa que se resistían a comprar un preparado que permitía hacer tortas instantáneas. Después de la correspondiente investigación, se llegó a la conclusión de que ellas sentían culpa por no aportar nada de su mano a la obra final. Entonces, la compañía cambió su receta y en las indicaciones incluyó un paso que era: “Usted agregue los huevos”. Así, las mujeres sentían que no solo la marca adquirida hacía el postre, sino que ellas también ponían su parte, hogareña e irreemplazable.

Ya en 1954, Edward Bernays, considerado el padre de las Relaciones Públicas, señalaba que los cereales se hacían crocantes para el desayuno porque los niños canalizaban a través de ellos sus sentimientos de agresividad. Al parecer, los sonidos que se oían al morder los cereales calmaban a los pequeños.

Las formas redondeadas de envases y etiquetas, los colores, las tipografías y las ilustraciones del personaje que representa a una marca vienen después de investigaciones sobre el inconsciente de las personas. Un ejemplo de ellos es la evolución del personaje presente en la etiqueta de la marca de aceite “Cocinero”, que pasó de un señor regordete y cuarentón a un juvenil chef de aspecto más atlético. Este mismo concepto está presente en la publicidad del limpiador “Mr. Músculo”, donde un superhéroe aparece en la cocina de la mujer en problemas y le soluciona todo al instante. El marido de la protagonista brilla por su ausencia.

Nada es porque sí, y las compañías se meten en nuestras mentes sin que nos demos cuenta.

1 comentario:

Silvia MV dijo...

El caso de la persona sometida a hipnosis, personalmente no es de extrañar.

Se dice
que desde hace bastante tiempo, el ser humano es susceptible de adquirir mentalmente contagio "contagio mental"

Demostrado que las epidemias mentales existen y la publicidad empleada con estupendo marketing, son culpables de nuestros hábitos de consumo.
En la época de las cruzadas se incitó con métodos rudimentarios, que grandes masas marcharan a rescatar el santo sepulcro, asi que, hoy con métodos novedosos y tecnología punta, el poder de estudiar nuestra mente y lamentablemente dirigirla es asombroso con la técnica marketing.

¿no estamos viviendo en parte una epidemía mental?

Fantástico tu blog profesional Ignacio este tema que tocaste me encantó.