31 de enero de 2007

HOMBRE Y MUJER

Una gran mayoría de los problemas en las relaciones entre personas están originados en falta de comunicación. Más bien habría que decir: en la mala comprensión de lo que el otro comunica, ya sea por error propio o ajeno.

Es una máxima aceptada que es imposible no comunicar. Todo comunica, y más aún, vuelvo a insistir en que el silencio comunica una diversidad de cosas que da al otro la posibilidad de interpretar libremente lo que desee o crea correcto. El sentido de lo comunicado es puesto por el receptor, no por el emisor.

El terreno de la comunicación hombre – mujer es particularmente interesante. Una mujer puede expresar un sentimiento al hombre que ocupa (al menos hasta ese momento) su corazón. El silencio del hombre, típicamente masculino, solo es el efecto de la necesidad que siente por rumiar lo que ha escuchado de boca de su adorada y darle algún marco de racionalidad. Pero ese silencio es interpretado por la mujer como un signo de evidente desinterés, y motiva su enojo y el empeoramiento de la situación entre ambos. Entonces es posible que el hombre diga: "No te entiendo" mientras la mujer exclama: "No me escuchás". Dos mensajes, dos códigos, un conflicto evitable.

Una autora de referencia en este terreno es Deborah Tannen, profesora de Lingüística en la Universidad de Georgetown. Dos de sus libros más conocidos son “You just don’t understand: Women and Men in conversation” (“ Simplemente no entiendes: Mujeres y hombres en conversación”) y “Talking from 9 to 5: Women and Men at work” (“Hablando de 9 a 5: Mujeres y hombres en el trabajo”). El primero trata las conversaciones entre ambos sexos en la vida privada, y el segundo, lógicamente, incursiona en el terreno laboral.

Si el lector busca en su vida los ejemplos de problemas con el otro sexo por mala comunicación, ellos surgirán casi inagotables, y a la vez podrá percatarse de que muchos de ellos se podrían haber evitado si hubiera habido un mejor manejo de la comunicación, verbal o no verbal, corporal o gestual, hacia el otro sexo.

Más aún, un área de comunicación interna debería tener en cuenta este aspecto de la comunicación mano a mano, por lo menos en determinadas situaciones de conflicto. También debe hacerlo el líder (formal o informal) de cualquier área de la organización, y hasta el responsable de las relaciones con la prensa, cuando debe dialogar con un periodista del otro sexo en una situación potencialmente conflictiva.

El factor humano define en muchas ocasiones lo que los manuales de comunicación no prevén.

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